Calidad del propóleo. ¿ Qué hemos obtenido?
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A modo de justificación
No creo equivocarme mucho ,si digo que los productos procedentes de la colmena están infravalorados por la sociedad, en parte, porque envasadores, comercializadores y la propia administración , no hemos sabido o podido transmitir al consumidor el valor real de aquello que ,conjuntamente la Naturaleza y la abeja aportaron a sus productos: seguridad de uso, calidad y funcionalidad.
El sector se debilita ante eslóganes vacíos de criterio objetivos de calidad y funcionalidad , como pueden serlo, miel cruda o el recurso fácil de generalizar sin más, el atribuirle propiedades relacionadas con la curación, que en nada benefician al sector y confunden al consumidor.
La situación reclama una actitud proactiva, una respuesta basada en una información fundamentada en la normativa y en los resultados de los muchos estudios científicos de nuestros productos
Melanium invita a los compañeros del sector a compartir un camino con una dirección clara: hablar de los productos de la colmena con honestidad, respetar la ley y distinguir lo que la ciencia demuestra de lo que la tradición cuenta.
Que nuestras palabras no prometan más de lo que nuestros productos pueden ofrecer.
Y cerramos este camino, no con lo más importante, pero sí con lo que más interesa.
¿Qué ha conseguido extraer el solvente? ¿Qué hay dentro de ese tarro?.
Ya no es tan interesante saber cuánto propóleo bruto hay en ese envase, sino conocer la capacidad extractiva del solvente empleado. ¿Qué moléculas bioactivas ha extraído ?,Algo así como esto:

Solo un detallado análisis de laboratorio podría determinar la presencia y porcentaje de sustancias activas como flavanoides, fenoles, ácidos orgánicos, grasas aromáticas o restos de cera y otras impurezas.
Podría ser algo así:
Esta información reflejada en una normativa que catalogase el extracto, permitiría situarlo en un determinado baremo de calidad. Visible en la etiqueta del producto , sería un criterio de selección tanto para comercializadores, como para el consumidor
Tenemos algo parecido a lo que deberíamos tener, desde 2023 existe la norma ISO 24381:2023 — Bee propolis — Specifications, una norma internacional que establece requisitos de calidad y métodos de análisis para el propóleo
Su interpretación es compleja y confusa , viene a decir que:
" Que usando como solvente una solución hidroalcohólica sobre un determinado tipo de propóleo, les ha permitido determinar el porcentaje mínimo de fenoles y flavanoides que han de tener los extractos de ese tipo de propóleo"
La norma justifica y da utilidad al objeto de este trabajo:
- Reconoce la existencia de distintos tipos de propóleo caracterizados por su composición molecular.
- Y señala como solvente de mayor eficacia la solución hidroalcohólica.
| Tipo de propóleo | Fenoles totales mínimos¹ | Flavonoides totales mínimos² |
|---|---|---|
| Marrón / tipo Populus | 10 % | 3 % |
| Verde / Baccharis | 7% | 1 % |
| Rojo / Dalbergia–Clusia | 7 % | 0,5 % |
La norma ISO se ha quedado corta, puede que sea el principio de algo mejor, pero tal cual, a comercializadores y consumidores, le aporta poco o nada, ya que
- Esos valores solo representan un mínimo exigible. No han determinado un baremo que coloque a los extractos en una determinada escala en función de su composición. y lo más decepcionante es que
- No existe obligación de reflejarlo en la etiqueta, es algo voluntario.
Entonces ¿de qué herramientas dispone el consumidor para tener criterios de compra?
Pues lamento decir que no de todas las que desearíamos, casi la única, es la etiqueta, Su normativa distingue entre información obligatoria, voluntaria , pero demostrable y restringida o prohibida
Obligatoria es la:
- Concentración de propóleo y poner
- los Ingredientes en orden de mayor a menor porcentaje
Voluntaria pero demostrable es el:
- Tipo.
- Origen botánico.
- Origen geográfico y
- Número de Flavonas y flavonoles: resultado analítico del producto terminado
Estos datos ayudan a conocer mejor el producto, pero no demuestran por sí solos su eficacia.
Prohibida:
Atribuir al producto propiedades de prevención, tratamiento o curación de enfermedades.
Puestos a soñar, esta seria un modelo que aporta criterio

Conclusión.
En esta cadena de cinco eslabones( productor, laboratorio transformador, distribuidor, comercializador y cliente) solo uno de ellos , el laboratorio, sabe lo que ha obtenido, otros, como distribuidores, conocemos datos genéricos y comercializadores y consumidores, han de conformarse con migajas.
Nuestro objetivo con esta divulgación es despertar preguntas y favorecer que cada eslabón solicite y transmita la información que le corresponde. Así, el consumidor podrá elegir con criterios más claros y la calidad podrá valorarse con mayor fundamento.
:
Ya existe una norma internacional
Desde 2023 existe la ISO 24381:2023 — Bee propolis — Specifications, una norma internacional que establece requisitos de calidad y métodos de análisis para el propóleo bruto de Apis mellifera. ISO
Y esto es importante porque la norma reconoce algo que hemos venido explicando: no todos los propóleos tienen la misma composición y, por tanto, no pueden juzgarse exactamente con los mismos valores.
Por ejemplo, expresados sobre materia seca y utilizando los métodos establecidos por la norma:
| Tipo de propóleo | Fenoles totales mínimos* | Flavonoides totales mínimos** |
|---|---|---|
| Tipo álamo / marrón | 10 % | 3 % |
| Verde | 7 % | 1 % |
| Rojo | 7 % | 0,5 % |
* Expresados como equivalentes de ácido gálico mediante Folin-Ciocalteu.
** Expresados como equivalentes de quercetina mediante el método de AlCl₃. iTeh Standards
La propia ISO establece además un mínimo del 30 % de materia extraíble en etanol para estos tres tipos y contempla su caracterización química mediante HPLC. iTeh Standards
Aquí pondría una advertencia importante para no engañar al lector: estos valores corresponden al propóleo bruto, no constituyen mínimos aplicables directamente a una tintura o a cualquier extracto comercial. ISO
Entonces, ¿cómo reconocer un propóleo de calidad?
Quizá después de todo este recorrido la respuesta resulte más sencilla.
No pregunte solamente:
«¿Cuánto propóleo lleva?»
Pregunte también:
¿De dónde procede? ¿Cuál es su origen botánico? ¿Con qué solvente se ha extraído? ¿Qué concentración tiene? ¿Se han cuantificado sus fenoles y flavonoides? ¿Conocemos alguno de sus marcadores característicos?
Porque 30 % de propóleo nos dice cuánto hemos utilizado.
Una analítica nos empieza a decir qué propóleo tenemos y qué hemos conseguido extraer de él.
Y cerraría todo el artículo con tu idea inicial del vino:
Hace años aprendimos que no todos los vinos son iguales. Quizá haya llegado el momento de aprender que tampoco todos los propóleos lo son.
La calidad empieza a valorarse cuando aprendemos a distinguirla.
.
P
Esta es la primera lección:
conocer cuánto propóleo contiene un producto es importante, pero también necesitamos saber qué propóleo contiene.
2. Del propóleo bruto al extracto
Quien haya tenido propóleo bruto entre las manos comprenderá rápidamente el problema.
Es una sustancia resinosa, pegajosa, poco soluble en agua y difícil de utilizar directamente. De hecho, nuestro propio certificado de materia prima indica que es insoluble en agua a 20 °C y parcialmente soluble en etanol y aceites. analisis prop
Por eso recurrimos a la extracción.
Y aquí aparece una cuestión que muchas etiquetas apenas explican:
el solvente no es solamente el líquido en el que ponemos el propóleo; condiciona qué componentes conseguimos extraer.
Agua, alcohol, mezclas hidroalcohólicas, glicerina o propilenglicol presentan propiedades diferentes. Un extracto glicerinado puede ser una alternativa cuando se quiere evitar el alcohol, pero no debemos considerar automáticamente equivalentes dos extractos obtenidos mediante solventes diferentes.
La pregunta, por tanto, no debería ser únicamente:
¿Cuánto propóleo contiene?
También deberíamos preguntar:
¿Con qué se ha extraído?
3. Un 30 % no nos cuenta toda la historia
Supongamos dos preparados que indican en su etiqueta:
30 % de propóleo.
Aparentemente son iguales.
Pero podrían partir de propóleos botánicamente diferentes, utilizar distintos solventes y procedimientos de extracción y obtener finalmente concentraciones muy diferentes de los compuestos que pretendíamos extraer.
El porcentaje nos informa fundamentalmente de una cuestión relacionada con la cantidad utilizada.
La analítica del extracto nos permite formular una pregunta mucho más interesante:
¿qué hemos conseguido llevar finalmente al frasco?
Y aquí aparecen los parámetros que verdaderamente empiezan a permitirnos hablar de calidad.
4. Fenoles y flavonoides: empezar a medir
A diferencia de la jalea real, no disponemos de una única molécula equivalente al 10-HDA que pueda utilizarse como referencia universal para todos los propóleos.
Entre los parámetros químicos más utilizados encontramos los fenoles totales y los flavonoides totales.
No son meras palabras asociadas a las propiedades del propóleo. Se pueden cuantificar.
Además, determinados tipos de propóleo pueden caracterizarse mediante compuestos específicos. Por ejemplo, en determinados propóleos verdes brasileños encontramos Artepillin C, que constituye un marcador especialmente interesante de ese perfil.
Nuestro certificado de materia prima, por ejemplo, no se limita a decir «propóleo de Brasil». Declara un mínimo del 2 % de flavonoides totales, 2,78 % de Artepillin C, 0,49 % de ácido p-cumárico y 0,15 % de quercetina. analisis prop
Ahora sabemos bastante más sobre ese propóleo que si únicamente conociéramos su procedencia.
5. ¿Y después de extraerlo?
Aquí damos un paso que considero especialmente importante.
Podemos analizar una excelente materia prima, pero posteriormente vamos a someterla a una extracción.
Por tanto, también tiene sentido analizar el producto terminado.
En una tintura pueden cuantificarse, por ejemplo, flavonas y flavonoles mediante métodos espectrofotométricos y expresar el resultado respecto a un patrón conocido como la quercetina.
Por eso podemos encontrar unidades como:
mg equivalentes de quercetina/ml de extracto.
Este dato no significa que todo ese peso corresponda literalmente a quercetina. Significa que la respuesta obtenida mediante el método analítico se expresa como equivalentes de quercetina, permitiendo cuantificar y comparar la riqueza del extracto cuando los métodos son comparables.
Eso es muy diferente de limitarse a escribir «extracto concentrado de propóleo».
6. Entonces, ¿cómo elegir?
No necesitamos convertirnos en químicos para comprar un buen propóleo.
Pero sí podemos aprender a hacer algunas preguntas.
¿Cuál es su origen botánico y geográfico?
¿Qué concentración de propóleo contiene?
¿Qué solvente se ha utilizado para realizar la extracción?
¿Dispone de análisis de fenoles, flavonoides o marcadores característicos?
Cuantas más respuestas tengamos, menos dependeremos de palabras como “premium”, “concentrado”, “fuerte” o “alta calidad”.
La calidad debería poder demostrarse
Una marca merece nuestra confianza, pero la confianza no debería sustituir a la información.
Dos productos pueden llevar escrita la misma palabra —propóleo— y ser considerablemente diferentes por su origen, concentración, procedimiento de extracción y composición química final.
Por eso quizá la pregunta adecuada al elegir no sea:
«¿Qué marca de propóleo compro?»
Sino algo bastante más sencillo:
«¿Qué sabes del propóleo que me estás vendiendo?»
Porque cuando hablamos de calidad, lo que podemos conocer, medir y demostrar vale más que lo que simplemente podemos afirmar.