Calidad de la miel.
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Cuando compramos una botella de aceite, solemos mirar si es virgen extra. En un vino prestamos atención a la denominación de origen. Sin embargo, con la miel no hay un unanimidad, cada uno va a su bola se suele actuar de otra manera, hay quién busca que ponga cruda, otros le dan la vuelta de arriba hacia abajo...y otros , piden consejo al dependiente del establecimiento, que hace más o menos lo mismo.
La realidad es que la calidad de una miel no puede juzgarse por su aspecto. Una miel muy clara no tiene por qué ser mejor que una oscura. Una miel líquida no es necesariamente más fresca que una cristalizada. Y una miel cara tampoco garantiza una mayor calidad.
Entonces...
La calidad de la miel queda regulada a nivel europeo por la Directiva 2001/110/CE,
trasladada a la legislación española mediante el RD 1049/2003. En esa normativa se
delimitan los instrumentos y parámetros que determinan la calidad:
1,El origen floral
2.La humedad..
3.La actividad enzimática (diastasa).
5.La conservación.
6.La cristalización.
7.La ausencia de residuos o contaminantes.
Estos parámetros cuentan la verdadera historia de la miel.
Y con razón , se preguntará que en qué parte de la etiqueta queda reflejado el valor de esos parámetros.
La contestación es decepcionante , no hay obligación de divulgar esos datos, pero sí, de hacer la analítica correspondiente y tenerla a disposición de las autoridades sanitarias.
En Melanium, creemos en el derecho del consumidor para valorar la calidad de lo que compra, pero además, el hacerlo público representa un valor añadido al sector apícola em general.
Un consumidor bien informado puede elegir mejor. Por eso hemos decidido incorporar voluntariamente una contraetiqueta de Calidad Analítica, donde mostramos los principales parámetros que describen la calidad de cada lote de miel. No lo hacemos porque la ley nos obligue, sino porque pensamos que la transparencia también forma parte de la calidad.
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